"Conversaciones de Ernesto Pesce con Raúl Santana"

"... -Raúl Santana: ¿En el '74 empezaste con la saga de la inmigración?

- Ernesto Pesce: Claro, coincide porque con Kusnir pusimos el taller de litografía en el '75 y yo ya venía trabajando con esa imagen. Esto sale en principio como una especie de intento de homenaje a la inmigración o a mi familia en particular.

- RS: Bueno, no sos tan original en eso, casi todos los argentinos provenimos de las inmigraciones.

- EP: Claro, sí. Pero tuve muy nítido ese sentimiento del bisabuelo que quedó allá, el abuelo que vino acá y terminó pintando paredes, mi viejo obrero gráfico, y yo que en todo caso, a través del sacrificio digamos de un par de generaciones, había podido concretar algo que tenía que ver con lo artístico. Sentí que tenía que hacer un homenaje, de la forma en que pudiera. Y a partir de todo el material fotográfico que tenía y a partir de cierta cosa que entendí como mandato, porque mirá vos, que recuerdo!, en el velorio de mi viejo, un primo de él, Arturo, que era una especie de compinche de mi papá en sus idas al teatro Colón y en su militancia en el Partido Socialista, me viene a saludar y me dice: "Tu padre, cuando vos empezaste con la escuela de bellas artes y dejaste el trabajo (porque a mí me agarró una etapa de hippismo rabioso, nos quedábamos en los bares y yo llegaba todas las noches tarde) estaba preocupado"; y yo le dije, "dejálo, aunque sea que uno de los nuestros salga artista". Era toda una conversación que hubo. Y pensar que yo ya estaba trabajando en toda esta serie cuando murió mi viejo. Además con bastante sufrimiento, con bastante desgaste porque era convivir con la muerte. Tenía una gran cantidad de documentos fotográficos de toda la historia familiar, casi todos muertos. Y eso muchos lo asociaron con la nostalgia, y para mí no era una cuestión de nostalgia. Yo no hacía el trabajo pensando con nostalgia en un pasado mejor, no. También soy consciente de que esto coincidía con un momento en donde había una cantidad de artistas que tal vez estaban trabajando dentro de algo similar, ¿no? Como un retrotraerse hacia imágenes finiseculares. Pero en el caso mío -por lo menos desde lo consciente- fue una especie de saga familiar entendida como un homenaje a esta inmigración, un sentimiento de agradecimiento que tenía hacia esta gente que había fundado en otro lugar, un sitio propicio como para que yo pudiera hacer lo que estaba haciendo. - RS: ¿Y más o menos en qué época realizaste la serie de la inmigración?

- EP: Y, entre el '74 y el '80 más o menos, '79, '80.

- RS: ¿Y fue con alguno de la serie de la inmigración que ganaste el premio de Ridder en el '77?

- EP: Sí. En el '77 también gané el Gran Premio de Dibujo del Salón Nacional, con un trabajo que tenía que ver con esa serie y que se llamaba 'En el comedor': era un grupo de familia, tomado de fotos que fueron sacadas por mis familiares, por mi abuelo, mi viejo.

- RS: Un álbum de esos que arman algunas familias.

- EP: Claro, en casa había uno, una colección muy grande de fotos que incluía desde mi bisabuelo en adelante.

- RS: ¿Y qué pensás hoy de aquellos dibujos?

- EP: Una de las cosas que me llama la atención es que están hechos desde esa mirada de homenaje, pero que tienen una gran frialdad, son imágenes como congeladas, muy estáticas. Con una línea muy contenida, con un color que en ese año yo empiezo tímidamente a hacer ingresar en el dibujo. Nada que ver con lo que hacía con los relieves y con esas esculturas que eran generalmente formas laqueadas blancas o negras y los dibujos a lápices eran directamente blanco y negro, lineales."